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Amalgama Studio es, como su nombre indica, una mezcla –una suma– de cosas: diseño industrial (sostenible), arte y, sobretodo, creatividad. Sus fundadores, Arnau Miquel y Josep Armengol, tienen actualmente entre manos proyectos tan dispares como la creación de una colección de productos de chocolate, un juego para niños, una pieza de pan, una colección de luz y la ilusión de editar sus propios productos. Dicen que están muy distraídos. No es para menos.

1.Tres palabras que os definen. ¿Por qué?

Perseverancia, ilusión y creatividad. Perseverancia porque nunca tiramos la toalla, ilusión porque sin ella no podríamos hacerlo, y creatividad porque es lo que más caracteriza nuestro trabajo, no por el simple hecho de la originalidad en sí, sino porque también la aplicamos como solución en muchos de los problemas que nos encontramos en cada proyecto como por ejemplo optimizar costes de producción.

Amalgama Studio. Folded Chair

2. Abrir un estudio en el año 2010, en plena crisis económica, podría parecer un acto de imprudencia. ¿Cómo lo convertisteis en una oportunidad?

En realidad hace mucho tiempo que hacemos cosas juntos, somos amigos y colaboradores desde hace unos treinta y pocos, así que la apertura del estudio fue más una evolución como profesionales que una decisión premeditada. En cuanto a la crisis, nunca hemos tenido las cosas fáciles, así que seguimos trabajando de la misma manera que cuando éramos pequeños: con ilusión, humildad, trabajo y mucho amor por lo que hacemos.

3. Amalgama ha formado parte de exposiciones en galerías y museos. ¿Cómo se combina el diseño industrial con el arte experimental?

Para nosotros en su raíz más profunda es prácticamente lo mismo, una forma de expresión como cualquier otra, simplemente que cada una tiene sus limitaciones y virtudes. Tratamos de explorar y experimentar con cada proyecto por muy industrial que sea. Dotarlo de significado y carácter y que se vea reflejado de alguna manera, en la elección de materiales, función, textura, forma, color, textura, etc. Todo está relacionado y concebimos el arte como una expresión: cuando diseñamos, también nos expresamos.

4. ¿Nos equivocamos si afirmamos que las sillas-bañera (BNY) son un ejemplo de vuestra filosofía como estudio?

No si ves algo más allá que unas butacas hechas con una bañera y tubos de cobre. Éste proyecto juega con la memoria de las personas y en cómo nos relacionamos con los objetos y su entorno. Los objetos tal y como los entendemos nos desprenden memoria cada vez que los miramos. La relación que tenemos con ellos automáticamente nos evoca un recuerdo, una sensación, un entorno… En este espacio se abre una ventana donde la descontextualización puede llegar a ser incluso poética.

Amalgama Studio. BNY

Amalgama Studio. BNY

5. Imaginamos que de pequeños ya queríais ser inventores. Ahora, si pudierais escoger, ¿qué invento os gustaría patentar?

Entendiendo que el objetivo principal de nuestro trabajo es mejorar la vida de las personas, puestos a pedir y aunque suene muy cursi, sería la patente de un artilugio capaz de mejorar la salud del planeta. Regalaríamos los derechos de explotación.

6. Recibís ideas de inventos para que desde Amalgama controléis el proceso que va desde la producción al mercado. Seguro que habéis escuchado propuestas de todo tipo: ¿cuál sería la más extraña de todas?

Quizás la más extraña es un paraguas/parasol que vaporiza agua en tu cara. Dicho así parece
contradictorio, sin embargo, todos los inventos responden a una necesidad insatisfecha (en Canarias hace mucho sol). Que sea un éxito o no dependerá de la cantidad de gente que comparta tu visión y sobretodo tu solución.

7. PicoPan es uno de vuestros proyectos más conocidos. ¿Nos explicáis de qué se trata exactamente y cómo surgió?

Picopan nació por iniciativa del estudio, trabajando en biomateriales que la agricultura y la naturaleza ponen a nuestro alcance, en este caso el pan. De allí empezamos a trabajar con la idea de utilizar toda la merma que se genera en las panaderías y que por normativa no puede utilizarse para consumo humano y de esta manera empezó un proyecto redondo, donde se buscó un partner como Barcelona Reykjavik –uno de los mejores productores de pan en Barcelona– y conjuntamente se creó todo un ciclo productivo ecológico y sostenible.

Amalgama Studio. Pico Pan

8. ¿Cómo os llega un proyecto como el de las medallas para los X Games Barcelona de 2013?

Seguramente por el hecho de ser practicantes de deportes extremos como el surf, snowboard o el skate desde bien pequeños y también porque somos un estudio de diseño residente en la ciudad condal. Esto proporcionó que Seven Marketing –la agencia que organiza los X-Games Barcelona y con quien llevamos años colaborando– pensara en nosotros a la hora de plantear los trofeos.

Amalgama Studio. X Games

Amalgama Studio. X Games

9. Además de ser los responsables de Amalgama, estáis ahora mismo promoviendo el estudio de trabajo compartido L’Hort de Sant Agustí en el barrio de Gracia de Barcelona. ¿Hasta qué punto consideráis importante crear redes y colaboraciones con profesionales de otras disciplinas? ¿Os ha surgido ya algún proyecto con algunos de los que trabajan en el mismo espacio?

Creemos que es importante estar rodeados de talento y gente con ganas de construir y compartir. Nuestro propio espacio ya se compone de muchos perfiles con este carácter, pero además todo el edificio está repleto de gente con perfiles del mismo estilo, así que somos un enjambre lleno de creatividad, y claro, por supuesto surgen sinergias entre personas y empresas, proyectos que compartir, colaboraciones, inquietudes… un pequeño mundo dentro de otro.

9+1. ¿Alguna pregunta que no os hayamos hecho y que os gustaría contestar?

Sí: ¿tomamos un café?

www.amalgamastudio.com