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Spawn es un comic publicado por primera vez en mayo de 1992 por una editorial americana, pero es también y sobretodo –por lo que aquí nos interesa– el tag con que un Tomás Peña adolescente empezó a firmar, aunque en su versión, digamos, castiza: espaun.

Esto explica la primera parte de la firma de quien se puede definir como una joven promesa –como se han encargado de asegurar los medios desde el 2006–. La segunda parte, 256, tiene que ver con el número máximo posible de colores para un gif.

Y al fin, conocemos el significado de Espaun 256, el alter ego de un diseñador y animador de Motiongraphics nacido en La Unión (Murcia, 1985).

Si hemos empezado por desvelar el origen de su sobrenombre es porque nos dice mucho de la personalidad creativa de Tomás Peña: nos permite intuir su interés por lo suburbano (el graffiti, las películas de serie b…) y su voluntad de innovación tanto a nivel conceptual como por la mezcla de disciplinas y técnicas (el comic, los gif, el Stop Motion, etc.).

 

Espaun 256

 

Pero no sólo eso. La apropiación de la palabra Spawn transformada en Espaun nos puede llegar a recordar el concepto de “Spanglish”. Y Tomás Peña tiene algo de esto, puesto que, recién llegado de Los Ángeles donde trabajaba en una de las empresas más importantes especializadas en el campo de la postproducción (Buck), ha vuelto a España para seguir reinventando algo que está siempre en sus obras como una huella: “lo español” -del flamenco a lo más cañí- adaptado a un estilo personal e inovador.

Habrá que celebrar entonces su regreso.

http://www.espaun256.com